[. Las voces del inframundo escucharán mi plegaría, mi letanía, mi voz dentro de ese claustro alejado y solitario... Yo un sacrilegio haré para ti Amo y Señor, beberé la sangre del mismo así podré entrelazarme a su cuerpo y a su impura inmortalidad, seré mas y uno que todos los que se encuentran vivos.
Veme solitaria y arrebatada de toda luz y sociedad, veme ahí tirada en el altar de la muerte y perdición del alma, puesto que yo concedo que mi Señor venga a buscarme y que me lleve consigo, puesto que yo deseo ese manto tan vulnerable y tan exquisito a la vez. Veme cubierta con trazos de telas finas adheridos a mi cuerpo, marcando mi silueta y llamando de apoco a la lujuria. Ve mi cuerpo inerte en ese pedestal, preparada para renacer y rejuvenecer más bella que antes y más deseada de lo que ya era.
Mientras las almas gritan sus penas en ese cementerio antiguo, yo me levantaré entre las sombras y caminaré con elegancia y simpatía, pero con una mirada profunda y sin vida. Una succubus experta para deleitarme de los bellos humanos que esperan mi llegada me convertiré, en un alma impura y sensual es lo que seré. O mejor aún una concubina de mi Señor Satán.
Regresa por mi cuerpo y vélame como se debe y al hacerlo rejuvenéceme nuevamente. Haciendo de ti lo que vos quieras conmigo, porque hoy he comenzado a servirte mi Amo como una virginal doncella... ]

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