Infiltrándome en el bosque
siguiendo a la ninfa
a la guardiana de ese lugar
sin que se percate ninguno de mis movimientos.
Ese ser celestial
mágico para mis ojos
se encontraba serena
y pensante de por sí…
Yo no podía dejar de observarla
de deleitar su belleza
de memorizarme cada detalle
de aspirar su aroma lentamente.
Pero la ninfa se percato de mí
porque que tonta no era,
su mirada no tenía ningún gesto
sólo era hermosa y llena como el paisaje.
Ella rodeó sus brazos a mi cuerpo
me atrajo aún mas
me encamino hacía el agua, ella sonreía
sin que me diera cuenta me ahogo en las profundidades.
Y me perdí completamente en ella
ese era mi sueño, mi deseo, mi lujuria
perder mi vida, mi alma, sólo por ella
nada más para pasar hacer parte del río,
parte de la naturaleza, que fluye entre sus venas.

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