lunes, 18 de enero de 2010

-. Soledad .-



Ese día iba a ser el más especial de mi vida, pero unas personas interrumpieron con mi felicidad y te mataron el día de nuestra boda... Regrese a lo que se iba a llamar nuestra casa y me acurruque en el piso sin ganas de vivir, sin ganas de nada...
Tus cartas se encuentran esparcidas en el suelo, el candelabro que ya no tiene una vela la cual pueda alumbrar la instancia, las telarañas se encuentran por doquier y yo desde ese momento me quede sin vida, mi alma se corrompió y a pedazos fui cayendo día a día.
Es el momento de hoy que sigo arrodillada en el mismo lugar que llegue de aquel día espantoso, de aquella pesadilla que jamás pensé que sucediera, y así paso no pude estar a tu lado por el resto de mi vida y tengo que vivir con este peso hasta el día de mi muerte.
Todavía sigo sosteniendo una carta en especial entre mi mano, el cual dice en una parte “siempre estaré a tu lado, nunca te dejaré”… Esa frase me la dijiste en persona aquel día que me pediste matrimonio, aquel día tan especial, pero hoy me encuentro en una soledad, en una tristeza que nadie ni algo la va a poder sacar.
Se que nunca comprendiste cuanto eras importante para mí, pero ahora si es que me estas mirando lo comprenderás. En el momento que te marchaste yo me marché con vos, ni ganas de vivir tenía ni tengo… ya la poca vida y felicidad que tenia se disipo hace tiempo…
Acurrucada en un lugar oscuro y fúnebre, en un lugar el cual me siento cómoda, esperando que mi hora llegue así me puedo reunir con vos mi amor…


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