lunes, 18 de enero de 2010

-. Atesorar .-




Lágrimas divinas
descienden por la oscuridad
lamentos mudos
en derredor del lugar.

Lastimeras palabras vacías
acompañadas con agua sagrada
se encaminan hasta lo más
profano de mi alma.

Rasgada como una rosa marchita
el diluvio carmesí desciende
hasta el arroyo de la vida
envenenándolo sin piedad.

Mi cuerpo vació
el alma ya no está
como un zombi camino
en esta densa oscuridad.

Vacíos mis ojos
rasgados por las lágrimas
como vidrios empañados
son los que te miran sin piedad.

En este cementerio gris
encontré tranquilidad
angustia y soledad
encontré mí… hogar.


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