domingo, 17 de enero de 2010

-. Escapando .-



[. Madrugada incierta acompañada por una neblina piadosa y hostil, el frío arrogante helaba a todo y a cualquiera que se le presentara, una sensación de ahogo al aire libre se lo podría describir. Una niña corría sin rumbo incierto, trataba de ocultarse de algo... pero de qué.
Con su camisón blanco como la nieve, como los esqueletos a mitad de putrefacción, como la propia neblina densa pero pura, su piel blanca como una muñeca de porcelana. Simplemente lo único que tenía color era su cabello, sus labios de color morado por el frío que estaba pasando y sus ojos verdes como la vida. Pero... qué hacía en ese lugar tan incierto, tan temeroso, tan depravante, de qué se estaba escondiendo, aquella niña tan intrigante como la neblina misma.
Se dirigía en dirección al claustro por protección... quién sabe para qué... simplemente lo que ella desea es escapar de este aire atrofiante que la va matando de a poco... En sus ojos se divisan una plegaria de ayuda silenciosa, queriendo escapar de su destino.
Un cuervo símbolo de muerte se posa en un árbol, mirándola, deleitándola como si tuviera los propios ojos de Satán. Y las almas reposan mirándola con cautela, intrigados por qué se encuentra en este lugar, porque si quisiera ayuda estaría rezando en una dulce y cálida iglesia.
Se adentra y simplemente lo que se oye son sollozos lastimeros y plegarías al cielo que le sacarán todo el dolor contenido de una bocanada... Así que esta niña tan cálida como el sol mismo se encontraba desgarrada por dentro. Y que mejor la oscuridad misma para encontrar un lugar desierto y placentero para poder derramar y desgarrarse hasta la última gota de su vida.
Así que mis queridas almas hoy tendrán un festín de una dulce y joven chica a su merced .]



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