[. La muerte poso en tu regazo cuando menos lo esperabas y en penumbras te vi morir, creyendo que era un sueño irreal, creyendo que todo iba a pasar. Tu cuerpo poso en mí, tan esbelto. Una obra de porcelana eras, tan nítida, tan fría, tan expectante, ni una lágrima salió de mis ojos, el dolor se guardo en lo profundo de mi ser y quedo ahogado en el abismo.
Toco tu fría y hermosa lápida, tan fría, perfecta y exacta, todo dolor se ah perdido. Simplemente, recuerdo la primera vez que te vi, cuando falleciste en mis hombres tu sangre se difundió en mi ropa y creo un manantial tan bello y único.
Prometí no dejarte ir y cuidarte para siempre mi dulce blasfema, pienso cuanto falta para volver a reencontrarme contigo y poder volver a observar tu mirar .]
lunes, 18 de enero de 2010
-. Recordándote .-
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